Es un sábado cualquiera del mes de mayo de 2026.
Me despierto sin prisa, con esa sensación rara de no saber muy bien qué hora es. La luz entra por la ventana, suave, templada, de esas que ya huelen a verano. Me quedo unos segundos más en la cama, escuchando el silencio, sin móvil, sin ruido. El día solo acaba de empezar.
Me levanto despacio, preparo un café y me siento cerca de la ventana.
Hay algo en esos primeros minutos del día que me gusta especialmente: todo parece en calma.
Entonces llaman a la puerta.
No espero a nadie. Me levanto con curiosidad, abro… y es un mensajero.
Me entrega un paquete pequeño. Miro el remitente: Victorinox.
Se me escapa una sonrisa.
Mientras vuelvo a la cocina ya estoy dándole vueltas.
¿Será que el Victorinox Community 2026 —por supuesto en Cellidor— se ha adelantado?
No tendría mucho sentido… pero tampoco me importa demasiado, la sorpresa viene de Victorinox, ya sé que me va a gustar.
Abro el paquete con mi VICTORINOX Companion Slim Alox 0.8170.20
Y resulta que no.
No es el Community Knife.
Dentro está la Evoke Damast Limited Edition 2026.
La saco despacio. Y la miro por todos sus lados... El patrón del acero tiene algo hipnótico, como si cada línea contara una historia distinta. La sostengo unos segundos más de la cuenta. Es de esas piezas que no necesitas usar para saber que son especiales.
Y justo cuando empiezo a pensar en todo lo que podría significar tenerla… suena el despertador.
— ¡Erik! ¡Son las 08:00! ¡Llegas tarde a trabajar!
Abro los ojos.
Es lunes. Fuera está lloviendo y el viento golpea contra la ventana.
Me quedo unos segundos en silencio, todavía medio dentro del sueño.
Miro el móvil, lo apago, y pienso: ¿será que no me merecía este damasco?
Entro en la comunidad. Veo que lo ha ganado alguno de los usuarios activos que están aquí.
Dibujo una sonrisa.
Me visto.
Y salgo a trabajar,…
Porque habrá que ganarse el Evoke Damast LE 2026… aunque sea pagándolo de mi bolsillo.